En 2017, Vincent Komakech acudió al Hospital Lacor, en Gulu, Uganda, con una rodilla gravemente inflamada y adolorida. Ahí, Agnes Kisakye, secretaria ejecutiva de la Fundación de Hemofilia de Uganda (FHU), se dio cuenta de que este cuadro clínico era un fuerte indicador de un trastorno de la coagulación. Agnes señaló el caso a los médicos y recomendó que se le realizaran pruebas de detección de hemofilia. Los resultados confirmaron el diagnóstico de hemofilia A e inmediatamente se inició un tratamiento con concentrado de factor VIII, el cual Vincent continúa utilizando actualmente para controlar su trastorno. En aquel entonces, a la edad de casi 20 años, Komakech por fin supo qué era lo que había causado su sufrimiento durante tantos años. Finalmente había obtenido respuestas y la esperanza de un futuro mejor.
septiembre 28







